A medida que las pantallas de automoción se hacen más grandes, más finas y más integradas, los fabricantes se enfrentan a retos crecientes: ¿qué ocurre cuando un componente necesita corrección y/o cómo podemos incorporar la circularidad en nuestros procesos y productos?
En muchos procesos de montaje convencionales, un defecto puede significar sustituir un módulo completo. Esto genera desperdicio evitable, incrementa los costes y consume materiales valiosos. Al mismo tiempo, los fabricantes deben garantizar una unión fiable y una producción automatizada eficiente.
La legislación, especialmente en Europa, también exige mayores compromisos de circularidad e impone más requisitos a los diseños de los vehículos que, entre otros, permitan el retrabajo, la reparación, la reciclabilidad y la recuperación de materiales.