La reparabilidad de los dispositivos más populares es un tema prioritario en China en estos momentos. Los smartphones se rompen con rapidez porque se nos escapan fácilmente de las manos y los bolsillos. Las pantallas y los paneles traseros son de cristal que se rompe y hay que sustituir. Todos estos elementos, así como las baterías, suelen sujetarse hoy en día con cinta adhesiva tesa muy fina, que también puede despegarse en cierta medida para reparar componentes individuales. Esto no sólo es más barato que comprar un aparato nuevo, sino también más sostenible porque alarga la vida útil. Algunos gobiernos también lo están reconociendo. En Europa, por ejemplo, la ley exigirá que la tecnología de comunicación inteligente sea reparable hasta cierto punto a partir de 2025. "Esto significa que tenemos que encontrar formas de garantizar que las piezas individuales puedan sustituirse", afirma Michel.
El Centro de Soluciones para Clientes es el lugar adecuado para este tipo de retos, ya que allí los especialistas trabajan sin descanso para encontrar soluciones, por ejemplo, si un fabricante de teléfonos móviles decide que un tiempo de reparación de 45 minutos es 39 minutos demasiado largo. Según Uwe Michel, la impresionante cifra de 80 smartphones desechados sirvieron de conejillos de indias en Suzhou. Se dejaron caer, se desmontaron y se volvieron a unir perfectamente. Las uniones se reformularon y reposicionaron repetidamente hasta que se alcanzó un nuevo estándar de reparación factible de seis minutos. "Nuestro cliente está contento. Ahorrar este tiempo significa dinero real para el fabricante y, en última instancia, también para los talleres de reparación".